El Silencio de la Montaña

El invierno para mi, es una de las mejores épocas del año, junto con el otoño, para dedicarle a la fotografía de naturaleza. La soledad y el silencio están garantizados y para eso no hay mejor sitio que la montaña y sus bosques de aproximación.

Ir a lugares incómodos y explorarlos, nos asegura cosas muy importantes para mi:

  • Soledad.
  • Probabilidad de fauna sin estar condicionada.
  • Menos riesgo de robo de nuestros equipos de fototrampeo.
  • Choque de realidad de nuestras propias posibilidades físicas.

Durante 4 meses, varias cámaras de fototrampeo estuvieron trabajando en estas localizaciones.

La idea principal de dejar tanto tiempo el equipo fotográfico, es para poder grabar la realidad de la fauna que allí habita.

Para ello, es imprescindible que sean cámaras solares, para no tener que depender de cambio de pilas para su suministro energético.

Comencé el trabajo por los bosques de aproximación a la montaña. Bosques muy antiguos de Galicia, caracterizados por sus soutos de castaños, robles, abedules, avellanos… donde la fauna principal estaba formada por : zorros, corzos, jabalí, martas, aves de bosques, ganado que está criado en modo extensivo y sobretodo el gran depredador : el LOBO IBÉRICO

Una manada de 8 ejemplares adultos, en los que pude comprobar la capacidad de recorrer grandes zonas y su adaptación a diferentes medios. Durante una semana estuvieron recechando por este bosque, después desaparecieron y los volví a grabar a 2000m de altitud, siguiendo el rastro de su presa preferida en estas montañas: el REBECO.

Las grandes cantidades de Rebeco que hay, le compensan a estas manadas de lobos, el esfuerzo de recechar a esa altitud y al mismo tiempo sirven de control de población.

Una sorpresa fue la de encontrarme con huellas de OSO, que aunque no tuve la ocasión de grabarlo, fue muy interesante comprobar que por su dirección, estaba cresteando por las diferentes cumbres y se dirigía a los bosques de montaña. Por lo que utilizaba los senderos de cresteo para moverse de un valle a otro de forma mas cómoda.

Este tipo de trabajos en montaña, nos permiten alcanzar un nivel de meditación muy grande. Estamos ahí, en esa inmensidad de la naturaleza, que nos hace sentir tan pequeños e insignificantes y normalmente nos conecta con la realidad de nuestra existencia. Siempre digo que somos una gota en el océano… insignificantes ante tal magnitud, pero …. sin gotas no existiría esa masa de agua.

Sentirse solo, vulnerable, dependiendo de ti mismo, tropezar con las inclemencias cambiantes del entorno, con la luz, llevar tu cuerpo hasta tu límite para alcanzar el objetivo… todo eso hace que cuando bajemos a la vida real, seamos un poco mas conscientes de la inconsciencia en la que vivimos día a día.

La fauna de estos ecosistemas, viven el presente. Necesitan sobrevivir constantemente.

Nosotros solo conectamos con esa sensación cuando subimos ahí arriba.

2 comentarios

  1. Disfrutando con tu buen hacer …

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